viernes, 9 de septiembre de 2011

Al César lo que es del César...

... y a Adif lo que es de Adif.


Esta mañana me ha tocado hacer el primer tren de Barcelona a Reus. Cuando me han asignado el vehículo, 470095, todo estaba en orden. Cómo es norma, lo he revisado antes de darlo dispuesta a Circulación. Pero, justo en el momento de salir, 7:17h, se ha producido una avería en el sistema de frenado. Tras probar hasta en tres ocasiones, la avería persistía por lo qué he avisado a mi Centro de Gestión y hemos decidido cambiar el vehículo para no demorar la salida.
Así lo hemos hecho y  diez minutos después ya estaba dispuesto para salir. Esta vez con el 448013. He avisado a Circulación, y a las 7:30 hemos salido de la Estació de França. 13 minutos de retraso qué son imputables a una avería del vehículo, por tanto, responsabilidad de la Operadora.
Durante este espacio de tiempo, ha salido delante de mí el Rodalíes con destino Sant Vicenç, y en la Bif. Aragó, ha pasado también el Rodalíes destino Aeroport. A consecuencia de esta circunstancia y a pesar de haber recuperado parte del retraso, he salido de Barcelona Sants, con 14 minutos, uno más que de origen.
Evidentemente, los clientes mostraban cierto enojo, pero no le he dado mucha importancia. Conozco la línea, conozco el vehículo y sé que se puede recuperar, en condiciones normales, el retraso que llevaba acumulado.
Al paso por El Prat de Llobregat, el Rodalíes del Aeroport ha entrado por la vía 3, dejando libre la vía 1, general, para el paso del mío. A la salida de El Prat le he adelantado. Ya había recuperado 4 minutos.
El paso por las estaciones se iba haciendo con normalidad. El retraso iba disminuyendo y según mis cálculos, podía llegar a S. Vicenç a la hora.
El paso por Sitges se produce con 4 minutos de demora. Ya habíamos recuperado 10.
Yo esperaba que en Vilanova, dónde, tanto el Rodalíes como yo tenemos parada, podía adelantarle y ponerme prácticamente a la hora. Pero no ha sido así. El Rodalíes ha salido delante y me ha vuelto a retrasar. En este momento ya circulábamos con 15 minutos de demora. Es decir, entre Sitges y Vilanova (6kms) había perdido 11 minutos.
Hasta S. Vicenç he circulado a la distancia de seguridad del Rodalíes. Recordemos qué éste para en todas y yo llevaba un tren directo.
Llegamos a S. Vicenç justo detrás de él y salimos de allí con 19 minutos de demora. El retraso ya era importante y la indignación de los clientes iba en aumento. Cómo la mía.
Ya no llevaba nada delante. De Tarragona hemos salido con 15 minutos y hemos llegado a destino con 10.
Hasta aquí la cronología del viaje. Pero, ¿se podía haber hecho más? Bien, ahora entro en el terreno de lo qué es opinión, y cómo todas, pueden ser acertadas o no, aunque, creo que de poco me puedo equivocar.
La circulación de los trenes es responsabilidad exclusiva de Adif. Es, digamos, la dueña de las vías y es quien gestiona y regula las distintas circulaciones de trenes. En el caso que nos ocupa, si Adif hubiera apartado el Rodalíes en Garraf, Sitges e incluso en Vilanova, el Catalunya Exprés hubiera llegado a la hora. Esto es un dato incuestionable a razón de la marcha y velocidad del S-448, muy superior a la de las S-451.
Ciertamente, el responsable de Adif tampoco está “pendiente” de mi tren. Lo está de todo un número importante de circulaciones en un determinado tramo del trayecto y esta circunstancia podría disculparle si no fuera porque en esos momentos solo había una circulación con retraso y  puede observar la marcha que ésta va realizando. Tan solo observando que antes de Garraf ya íbamos a la distancia de seguridad, podía haber tomado otra decisión y seguramente ambos trenes hubieran llegado a sus destinos en el horario previsto.
No es aceptable perder 11 minutos en un trayecto de 6 kilómetros, como tampoco lo debería ser dar prioridad a determinados servicios en perjuicio de otros.
Y es aquí donde todos, Circulación y Operadoras, deberían coordinarse con más juicio, con más acierto. No es admisible que, a la vista del cliente, tan solo haya un responsable, cuando en ocasiones, en muchas, la responsabilidad es totalmente ajena a la Operadora.
No recuerdo haber leído ningún artículo en ningún medio que se eximiera de culpa a Renfe, menos aún que alguien levantara el dedo asumiendo su parte de responsabilidad y esto es lo que me ha llevado a redactar este post.
No pretendo criticar la labor de los reguladores de Adif, ni tan siquiera a la propia empresa. Seguramente no me corresponde a mí hacer esto, pero sí que reclamo qué todas las partes asuman su responsabilidad cuando les toque y qué no siempre se disparen los dardos en un único sentido. El estar leyendo y escuchando día tras día lo mala qué es la Renfe, el pésimo servicio que da, o los continuos retrasos en las líneas, también mina la confianza de los propios trabajadores. Sobre todo los de Conducción, quienes, la gran mayoría, y como he dicho otras veces, tan solo queremos empezar y acabar nuestra jornada dentro de los horarios previstos y sin ninguna incidencia a remarcar. Muchas veces, en los corrillos entre Maquinistas se oye aquello de “para qué voy a correr si luego me van a parar aquí o allá”, y esto no es bueno, ni para el trabajador, ni para Renfe, ni por supuesto para los clientes.
Hoy he llegado tarde. Solo 10 minutos. La incidencia del vehículo es culpa de la Operadora, no me cabe duda, pero, insisto, si Adif hubiera gestionado la regulación de otra manera, la incidencia hubiera repercutido mínimamente en la circulación del tren. Tan solo han sido 10 minutos, no me van a sacar en los periódicos, pero, si lo hicieran, ¿cuál sería el titular? “Renfe vuelve a los retraso”, “Otro tren de Renfe llega tarde”, y así un largo etcétera. Pero, ¿la culpa ha sido exclusivamente de Renfe? No.
Para acabar y como complemento de lo anterior, en Reus, de regreso, hemos tenido un problema durante el acoplamiento de los dos vehículos 448. Hemos salido con 15 minutos de demora, por Tarragona hemos pasado con 14, por S. Vicenç con 13 y hemos llegado a Sants 5 minutos antes de la hora prevista. Este es un ejemplo de buena coordinación y de buena gestión entre ambas empresas.
Pero, cómo se suele decir, hoy ha sido una de cal y otra de arena.

Espero que estas “cosillas” se vayan puliendo con el tiempo. Estoy convencido de ello, pero, mientras tanto, tan solo nos queda pedir disculpas cuando toca y, como trabajador, pediros confianza.
Lo que hacemos mal, queremos hacerlo bien, y lo que hacemos bien, queremos hacerlo mejor.


jueves, 14 de julio de 2011

Mi primer viaje en Barco. Por decirlo de alguna manera.

Mi madre tiene una teoría respecto a mi pánico al mar. Según ella, cuando a mis once años fui, totalmente solo, al estreno de Tiburón de Spielberg en el Cine Balañá, algo se me quedó grabado en el subconsciente qué hace que sufra un miedo terrible al mar.
No sé si esta teoría está bien fundamentada, pero lo cierto es que no tengo ningún recuerdo relacionado con el mar, salvo que no me gusta entrar en el agua.
Me apasiona el mar, me gusta el olor salado de las olas golpeando las rocas y me gusta sentarme en una de esas destartaladas terrazas con sillas y mesas de plástico mientras leo la prensa del día o un buen libro, y me tomo una cerveza fresquita.
Sí, soy un espécimen raro. Pero, ¿quién no tiene escondido un oscuro secreto, no tanto inconfesable como avergonzarte?
Recuerdo ahora una conversación que tuve hace un año con un apreciado amigo. El 16 de julio del año pasado, festividad de la Virgen del Carmen patrona de los marineros, quedé finalista de un Concurso Internacional de Relatos Breves relacionados con el mar. Mi amigo, sorprendido de qué escribiera sobre el mar siendo conocedor de mis fobias, no lograba entender como era capaz de narrar algo qué no había vivido. Ciertamente era extraño, pero le contesté que cuando Julio Verne escribió “De la Tierra a la Luna”, tampoco había tenido oportunidad de realizar aquel viaje. Y no penséis que me estoy comparando con él. ¡Por favor!

Bien. Toda esta parrafada viene a cuento de mi experiencia de hoy. Hoy, día 13 de julio, me he subido por primera vez a un barco. Un pequeño y acogedor barco de vela. Era el cumpleaños de Lucía (léase Luchía, puesto que es italiana) la pareja de un buen amigo mío, Óscar. Este lo podéis leer así tal cual, puesto que es navarro. Ah! Y también nos acompañaba Ade, la más valiente, la qué no tiene miedo a nada, la que se apunta a una excursión en barco o un bombardeo en Birmania. ¡Qué valor que tiene!

Sigamos. La experiencia consistía en un viaje en el pequeño velero por la costa de Barcelona, desde el Port Olímpic hasta el Hotel Vela (Hotel W) y de ahí frente a las costas del Maresme para fondear y comer en el mismo Barco. El Capitán, Martial, es el encargado de la navegación y de la comida. Si os digo la verdad, a estas alturas aún no sé si es italiano o francés. Durante la conversación hemos mezclado varios temas y ha habido un momento que me he perdido. Luego lo entenderéis. Cómo decía, Martial había preparado varios platos de comida italiana. Platos de esos con nombres raros y fácilmente olvidadizos, pero que al parecer estaban francamente deliciosos.  De todos ellos, por las veces que lo han mencionado, recuerdo la focaccia. Un tipo de pan que hace Martial de forma artesanal y que debía estar de vicio. Se lo han comido todo. Además de la comida, se sirvieron un vino italiano de la región de Florenzia, y una botella de Champagne. Esto es lo único que voy a criticar… si me lee el Capitán Martial: “¡Capitán! ¡¡¡Hay que servir cava!!! Y si puede ser, que sea Montferrant" (publicidad gratuita para un buen amigo mío) Ya está. No es mucho pedir, ¿verdad? Después, al acabar la comida, Martial nos ha deleitado con un pastel “de chocolate, con chocolate y recubierto de chocolate” que ha hecho las delicias de la homenajeada… y del resto.
El día ha empezado bien. Las aguas estaban calmadas, el cielo despejado y el viento era apenas apreciable. Hemos salido de la bocana del puerto con los motores, y ya en alta mar hemos desplegado las velas. Desde la distancia, podíamos observar el skyline de Barcelona. Jugábamos a “encontrar” edificios relevantes y la vista de la ciudad era muy diferente a la habitual. Ade y yo íbamos describiendo lo que veíamos a Lucía y Oscar. Y, por su parte, ellos nos describían sonidos y olores que casi no lográbamos percibir. Como curiosidad, el sonido que provenía de la gran ciudad era un intenso y continuo zumbido, lo cual era una clara muestra de la enorme contaminación acústica que sufrimos los barceloneses. Por el contrario, el sonido del mar era de un silencio extraño, pulcro, solo interrumpido por el viento golpeando las velas y por alguna gaviota perdida en busca de algo que llevarse al pico.
Era un contraste maravilloso… aunque poco he podido disfrutar de ello.
Después de comer, el viento ha empezado a erigirse en coprotagonista de nuestro viaje. Al menos ha respetado el sagrado momento de compartir del menú entre la ciudad y vete tú a saber qué había al otro lado del Mediterráneo.
La fuerza insistente y en aumento del viento nos ha obligado a retomar nuestro rumbo hacia puerto. Martial, el Capitán, iba explicando los entresijos marineros de las maniobras a realizar. Por el tamaño de su barco, la dirección del viento y el rumbo a seguir hacia la bocana, había que situar la proa en un ángulo de 90 grados en relación a la bocana, para poder entrar con viento a favor y en un ángulo de 45 grados. Las olas iban aumentando de tamaño, y de tanto en tanto salpicaban nuestros cuerpos y rostros dejando un regusto salado pegado a nuestra piel. Martial iniciaba las maniobras y nuestra aventura iba tocando a su fin.
Seis horas después de iniciar esta experiencia estábamos a punto de atracar en el Port Olímpic. Hay que ver, por cierto, lo difícil que es “aparcar” un barco. Ya me gustaría saber cómo atracan esos enormes transatlánticos que cruzan los mares de costa a costa.

Cuando Martial, el Capitán, ha dado por concluida la operación de atraque… he salido corriendo de mi cubículo, he cruzado el pequeño velero de popa a proa, he dado un salto hasta tierra firme, y en una perfecta simbiosis entre Juan Pablo II y Rodrigo de Triana me he arrodillado a besar tierra firme. Afortunadamente de esto último no hay constancia gráfica… ya en previsión de ello, les había retirado las cámaras a mis acompañantes. Uno, aún tiene un prestigio y una reputación. Cada vez menos, pero algo queda.

Sí, amigos. Toda la experiencia aquí relatada es fruto de las conversaciones que iba escuchando desde mi habitáculo y de la charrada que nos hemos pegado al acabar. Yo apenas he podido disfrutar del viaje. A los 15 minutos de estar en alta mar se me han agarrado al estómago todos los intestinos y demás órganos internos, y me he pasado cinco horas y media tumbado en una cama en el camarote del velero. Sudando, tapándome el sol con mi “sombrero de vacaciones”, descamisado, escuchando comentarios y compartiendo muchos de ellos desde la distancia. Pero mi cuerpo ha dicho basta. Ha sido imposible, a pesar de los intentos, mantener la calma y la entereza a bordo. No he podido disfrutar del viaje, pero sí de las conversaciones con unos buenos amigos y de un breve pero entretenido intercambio con el Capitán.
De esto he podido extraer una determinante conclusión, bueno dos. Primera, sigo manteniendo mi pánico al mar, y dos, este es mi primer y último viaje en Barco. Por tanto, cruceros baratos con todo incluido y esas cosas, quedan descartados de mis futuras vacaciones. Que quede constancia de ello en los cuadernos de bitácora.
Ah! Eso sí. Yo no he probado las deliciosas viandas del Capitán, pero, cuando he llegado a tierra, me he sentado en el primer restaurante que he visto y me he cascado dos cervezas y dos bocatas, uno de jamón y otro de queso, acompañado de unas olivitas. Ahora sí que estaba yo en mi salsa, con los pies en el suelo y con el olor a fritanga revoloteando a mi alrededor.

Acabo ya. A todos aquellos que os gusta el mar y queréis vivir una buena experiencia os recomiendo que contactéis con el Capitán Martial, pero os pongo una sola condición… ni se os ocurra invitarme. ¿Vale? ¡Pues eso!

miércoles, 29 de junio de 2011

El Ferrocarril. Rentabilidad económica vs Rentabilidad social

Hace unos días se ha sabido que Renfe suprimirá un servicio de Alta Velocidad en el trayecto de Toledo-Cuenca-Albacete. Algunos titulares decían qué “Renfe elimina la línea de AVE…”, otros qué “Renfe cierra una línea a los 6 meses de abrirla…”, y alguno más que hacía especial mención al coste de la construcción de esta línea qué ahora, presuntamente, se iba a desmantelar. Nada más lejos de la realidad.
El error en la comunicación de la noticia, o en la recepción de la misma, ha estado en la utilización de un lenguaje más bien técnico: las “líneas” de Renfe no se corresponden con las infraestructuras. Es decir, cuando Renfe afirma que “suprime una línea”, lo qué está diciendo es que suprime un servicio determinado, no que va a borrar del mapa toda una serie de instalaciones, vías, estaciones, etc.
En el caso concreto de la noticia del inicio, Renfe, dejará de prestar servicio de AVE pasando a prestar un servicio de Avant, mucho más económico en su explotación, como también para los clientes que lo utilicen. En otras palabras, se modifican servicios, se sigue comunicando las ciudades citadas, pero a un coste menor tanto para la Empresa como para los ciudadanos.

Reacciones

Las reacciones de una parte de la población han sido, en mi opinión, bastante alarmantes. La gran mayoría de comentarios giraban en torno a la poca o nula previsión de la Empresa, así como también, a los costes derivados de la puesta en marcha y el cierre del servicio ofertado. Algunos van más allá. Aprovechando esta circunstancia se ha abierto un debate donde el centro de la cuestión era si el Ferrocarril se puede mantener bajo una demanda inferior al 20% de la oferta, y si esto podría tener una cierta rentabilidad económica.
Bien, la respuesta es no. El Ferrocarril difícilmente será rentable en términos económicos. Es imposible que con la recaudación por venta de billetes se pueda mantener un servicio como este, y menos aún mejorarlo.
Pero, ¿es posible que aplicando otros parámetros y nuevas variables se pueda conseguir una rentabilidad colectiva? Bien, la respuesta es sí.

Rentabilidad Social

El Ferrocarril hay que verlo como un elemento cohesionador del territorio. Un hilo conector entre los ciudadanos qué, por motivos diversos, deben de tener la capacidad de poder moverse de un punto a otro de la manera más rápida, segura y efectiva. Es lo que llamamos la movilidad, y en este caso la movilidad sostenible. Decía antes que algún comentario del debate hacía una feroz crítica a la capacidad/ocupación de los trenes. Incluso se empujaba hacia el cierre de líneas (servicios) qué no aportaran, al menos, un mínimo de rentabilidad, poniendo como (mal) ejemplo el caso de Albacete-Cuenca.
No voy a tratar este tema desde el prisma de la “ignorancia independentista sobrevenida”, qué también la hay, sino sobre la ignorancia de quién solo ve lo que tiene a su alrededor.
Si hiciésemos caso de estos comentarios, algunos en columnas de periódicos de reputado prestigio, hoy deberíamos cerrar servicios entre ciudades tan importantes cómo Figueres-Portbou, Reus-Mora, Manresa-Tárrega o Sant Vicenç-Valls.
Esta situación sería un completo disparate, cierto, pero si hacemos caso de la demanda, de los índices de ocupación y lo metemos en la coctelera junto a la rentabilidad económica, el resultado sería aberrante: dejaríamos a una buena parte de la población catalana sin posibilidad de conectar, insisto, por el medio más seguro, al resto del País.
Ahora bien, a la pregunta si el Ferrocarril es rentable para el conjunto de la sociedad, debemos separar dos líneas argumentales.
La primera, y a modo reducido, ya se ha comentado, salvo el año 2010 en el qué el producto AVE consiguió cerrar por primera vez un ejercicio con beneficios, el resto de servicios no lo conseguirá nunca. Por muchos y variados factores, pero el más determinante es el carácter más social que económico que el Ferrocarril ha exhibido históricamente.
Y la segunda es mucho más prolífica. El transporte por Ferrocarril obtiene año tras año un beneficio social y ecológico que, también, deriva en un beneficio económico. Quizás no sea tan tangible como el cálculo gastos/ingresos, pero, si observamos en profundidad entenderemos que la apuesta decidida de los gobiernos por el transporte ferroviario es una apuesta ganadora. Voy a remitirme a los datos del 2010, últimos que tengo en mi poder, para poder hacer un paralelismo.
En 2010, de no haber circulado los trenes de Renfe, se habrían producido 299 millones circulaciones de automóviles, 472.000 de camiones de mercancías y 82.300 servicios aéreos más de los que se registraron en el 2009.
También, todos los servicios ferroviarios permitieron evitar la emisión de 2,3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y ahorrar en consumo energético más de 162.000 toneladas petróleo, colaborando de forma muy activa en la batalla contra el Cambio Climático y ayudando, en la medida de las posibilidades al cumplimiento de los Protocolos Medioambientales del Estado y de la UE.
Estas circunstancias, difícilmente tasables en términos económicos, se han visto reforzadas por un mejor aprovechamiento de los costes externos, y por la puesta en marcha de nuevos servicios – y vehículos – con un menor coste de explotación, consiguiendo en término reales un ahorro para la sociedad de más de 2.300 millones de euros.
Cómo complemento, diré que el desglose del ahorro de los costes externos se ha generado de la siguiente forma: Cercanías (816,1 millones de euros), Mercancías (711,3 millones), Alta Velocidad-Larga Distancia (568,1 millones) y Media Distancia (202,3 millones).

Y aún hay más. Los servicios de Renfe durante el 2010, y en términos tan fríos cómo los estrictamente económicos evitaron, al conjunto de la sociedad, unos gastos de 647M€ en concepto de accidentes, 591M€ al cambio climático, a la contaminación atmosférica una cantidad cercana a lo 500M€, a la congestión urbana, 360M€, y a otro efectos y derivados más de 210M€
Números fríos. Las estadísticas es lo que tienen. Pero, la realidad es tozuda, y cuando se pone encima de la mesa todos los datos respecto a una circunstancia concreta, la visión que tenemos de ella puede variar considerablemente.

Ganamos todos

Con el Ferrocarril ganamos todos. Ahora debemos dar un paso más y abrir los ojos. No todos nuestros conciudadanos viven en nuestro barrio. Hay otros barrios, pueblos y ciudades que también tienen el mismo derecho a acceder a un transporte como el Ferrocarril. Por eso no entiendo alguno de los comentarios que he leído.
Antes he nombrado cuatro trayectos de cuatro líneas que transcurren por nuestro territorio, de verdad ¿alguien está dispuesto a, por una simple cuestión económica, condenar al ostracismo a estos territorios?

Yo no.

miércoles, 27 de abril de 2011

Especial “Copa del Rey”. Primera parte: Viaje a Valencia

A pesar de la experiencia que dan los años, empiezo el día algo más nervioso de lo habitual. Hoy es un día especial. Los dos móviles suenan al unísono a las ocho de la mañana. Es curioso, no recuerdo haberlo hecho a propósito, pero la verdad es que suenan los dos en el mismo instante.
El primer café, más que nada para disimular el sabor del Danacol©, y a la ducha.
Ayer por la noche ya dejé preparada toda la documentación del tren junto a todo lo necesario para un largo, intenso y excitante viaje. Además, hice un hueco específico en el maletín para rellenarlo de ilusión a mi regreso. A pesar de cómo se sucedieron los acontecimientos, aquel hueco se me hizo pequeño.
Como decía, hoy es un día especial.
Hace un mes que mis Jefes me designaron para realizar un servicio muy especial. Un tren que iba a romper barreras sobre lo ya conocido. Sería la primera vez… de muchas cosas.
Por primera vez, un tren de Media Distancia iba a realizar un Tren Chárter a la Final de la Copa de SM El Rey, por primera vez, un tren de Media Distancia iba a realizar un servicio directo a la ciudad de Valencia, y por primera vez, una flamante Unidad S-449 iba a prestar servicio con viajeros entre Barcelona y Valencia. Bueno, una no, dos acopladas en doble tracción.

449014+449016 en el Depósito de SAC
A las 10 de la mañana ya estaba en el Depósito de Sant Andreu Comtal (SAC). Allí me esperaba un Jefe de Maquinistas que me iba a acompañar durante toda aquella jornada. Una vez en el Depósito, nos hicimos cargo de ambos vehículos, los 014 y 016 de la S-449. Parte del personal de limpieza estaba dando los últimos repasos por el interior, mientras otros iban colocando de manera minuciosa los reposacabezas diseñados para la ocasión. Mientras tanto, fui revisando y comprobando el funcionamiento de todos los equipos de a bordo: Megafonía, climatización, WC’s, puertas... a la vez que los sistemas automáticos del tren procedían a realizar el “Autotest”.
Reposacabezas especiales para la ocasión
Faltaban casi dos horas para salir hacia Sants. Todo estaba correcto, por lo que mi compañero y yo nos fuimos a comer algo antes de dar el tren dispuesto. No sabíamos cuando ni donde podríamos comer… así que, quisimos aprovechar la espera. Por si acaso.
A las 11:45, ya estaba en cabina del tren. Tenía toda la documentación, la Hoja de Ruta, el BCF, y el número del tren. El 39884/85 desde SAC a Sants, y desde allí hasta destino, el 10549. La hora de salida oficial de SAC era a las 12:03.
Puse el tren a disposición de Circulación poco antes de su hora.
A las 12:00 recibí la Orden de Marcha, y empezó una aventura que difícilmente olvidaremos. A las 12:15 entrábamos en la Estación de Sants.
Allí nos esperaban, en el andén de la vía 12, un grupo números de empleados de Adif y de Renfe. Me señalaban el punto de estacionamiento exacto, con tan mala fortuna que, cuando me dieron la orden de parada, el captador del Asfa quedó encima de la baliza previa. Una simple anécdota, que, afortunadamente fue la única durante el resto del servicio. Para que os hagáis una idea, tanto la baliza como el captador miden apenas 50 ctms… ¿imagináis lo difícil que debe ser hacer coincidir ambos elementos? Os aseguro que si lo quiero hacer a propósito, de cada 100 veces, me sale una. Cómo digo, fue una simple anécdota. Uno de mis Jefes reía mientras me decía aquello de “Vaya puntería tienes, ¡a ver si el Barça hace lo mismo!”
Para entonces, ya iban bajando las escaleras los clientes del tren. Un nutrido grupo de más de 200 aficionados y aficionadas del FC Barcelona que, ataviados con infinidad de camisetas, bufandas, banderas y bolsas, iban accediendo a sus respectivos asientos. Todos llevaban unas bolsas de un diario deportivo a medio llenar de obsequios y recuerdos.
Tal como accedían, fui intercambiando algunas palabras con los más cercanos a la cabina. La ilusión con la que comentaban la experiencia alimentaba la mía propia. Había muchos jóvenes, pero también personas de avanzada edad, y familias con niños y niñas que no superaban los diez años. Una mezcla sorprendente.
A las 12:30 ya habían subido todos al tren. Yo permanecía en el andén junto a mis Jefes comentando las últimas novedades. Nada destacable. En aquel momento aparecieron las dos chicas de la organización que nos acompañarían durante todo el servicio. “Tren cerrado”, me dijeron.
A las 12:31, cerramos las puertas, “reparamos” el error de la anécdota ya citada, y ofrecí el tren dispuesto por viajeros a Circulación. Se acercaba la hora de salir.
A las 12:33 emprendíamos la marcha. Justo en su horario oficial. La hora prevista de llegada a Valencia Estació del Nord era las 16:08. Teníamos por delante 3 horas y 35 minutos… y 355 kilómetros.
Camino de Valencia
Poco a poco fuimos cogiendo velocidad. Algo inferior a la que yo había previsto, pero, cómo 8 minutos antes que nosotros había salido otro especial con dos “Patitos” acoplados, pensé que íbamos a la distancia de este. No era así. Al paso por Castelldefels, adelantamos un Civia de Rodalíes sin servicio que se dirigía al Taller de Vilanova. A partir de aquí, sí. Ya fuimos cogiendo una velocidad adecuada a la marcha.
Se había corrido la voz del paso de las 449 por la línea del Sur. Cómo decía, nunca antes se había prestado servicio con estos vehículos hacia Tarragona. Menos aún a Valencia. Al “enterarse” de esta circunstancia tan especial, eran varios los aficionados al ferrocarril que esperaban el paso del tren para inmortalizarlo con sus cámaras de fotos. Incluso, como ya comentaré, a altas horas de la madrugada, ya de regreso.
Pasamos por Vilanova con cierto retraso, tan solo dos o tres minutos. Por S. Vicenç manteníamos el mismo retraso, seguramente por las reducciones de velocidad a causa de las obras en varias estaciones. Y por Tarragona ya habíamos recuperado el tiempo, incluso circulábamos algo adelantados. El paso previsto era a las 13:33, y el paso oficial, a las 13:31. Al paso por Tarragona también había quienes nos saludaban y hacían fotografías… incluso algún compañero mío al que reconocí (y me debe una foto). En una de las vías de “Playas”, había también una composición en doble de dos S-449. Este material estaba situado allí para, en caso de incidencia del mío, salir a “socorrernos” (relevo del material en caso de avería). Afortunadamente no fue necesario.
A partir de aquí, nos adentramos en el tramo de vía única que no abandonaríamos hasta después de Vandellós.
Desde Tarragona, los horarios de paso fueron disminuyendo paulatinamente: Salou 13:41 (-4 minutos), Hospitalet de l’Infant 13:51 (-6), L’Ametlla 14:00 (-7), L’Aldea 14:08 (-10)…  y a partir de aquí, fuimos ganando tiempo hasta el paso por Castellón a las 14:57, con 15 minutos de adelanto sobre el horario oficial. Realmente el viaje se hizo muy cómodo y rápido. Sobre todo, teniendo en cuenta que desde Vandellós hasta Valencia, la velocidad máxima era la propia del tren, 160 Km/h, salvo un tramo de 4 kilómetros a 155 Km/h, y los últimos 5 kilómetros desde El Cabanyal a Valencia.
Desde Castellón, debido a que circulaba un tren de Cercanías entre el Alvia y el mío, no pudimos bajar los tiempos de la marcha, llegando a Valencia a las 15:58, con 10 minutos de adelanto.
La llegada a Valencia Estació del Nord
Ya estábamos en Valencia.

Especial “Copa del Rey”. Segunda parte: Valencia

La llegada del tren fue espectacular. El andén de la vía 21 estaba poblado de personal de Adif y Renfe, algunos Medios de Comunicación, Maquinistas a los que le podía la curiosidad y fotógrafos. Muchos fotógrafos.
Llegada a Valencia Estació del Nord
Poco a poco, la afición del Barça fue llenando cada uno de los pasillos de la Estación. Los que habían llegado en mi tren se juntaban con los que pocos minutos antes habían estacionado en las vías 4 y 5 de aquella vieja pero preciosa Estación. Al pasar a la altura de la cabina, algunos nos felicitaban por el trayecto… incluso por haber llegado unos minutos antes de lo previsto. Las chicas de la Organización también. Estuvimos unos minutos comentando el viaje, y cerrando los preparativos para el regreso. Tras hablar con los responsables de la Estación, acordamos que la vía de salida sería la misma, vía 21, y que el tren ya estaría dispuesto antes de las 00:30h.
La colorida fila de aficionados se iba disipando entre las grandes puertas de la Estación, mientras yo me disponía a realizar la maniobra de apartado del material. Apartamos el vehículo en el escape de la vía 21/22, y allí nos aguardaba el personal de limpieza y los encargados de rellenar de nuevo las máquinas de autovending de bebidas de ambas unidades. A las 16:30 ya estaba de nuevo en la Estación con mis compañeros. Allí mismo me proporcionaron el localizador del Hotel, y cogí un taxi para descansar un rato antes de ir al partido. La noche se preveía larga.
Durante el trayecto vimos como unas nubes bajas y grises amenazaban con lluvias. Nada más lejos de la realidad. La ciudad de Valencia estaba radiante bajo un sol traicionero. Muchos, empezando por mí, no sabían si ponerse la chaqueta o llevarla en la mano. Yo opté por lo primero. La temperatura superaba en poco los 20 grados, pero siempre me ha incomodado llevar la americana en los brazos.
En la misma plaza de la Estación accedí al primer taxi que esperaba. “Al Hotel Tryp Almussafes”, le dije. Primera sorpresa: el taxista no tenía ni idea de dónde estaba. Preguntó a través de la radio y la respuesta fue, al menos, intrigante: “es el qué está en el Polígono de la Ford”. Efectivamente. El Hotel estaba en mitad del Polígono de la fábrica de Ford, a unos 25 minutos de la Estación, y 28 euros de distancia.
El Hotel se componía de dos plantas, con unos largos pasillos enmoquetados en color anaranjado. La recepcionista me entregó la tarjeta después de decirle que estaría tan solo unas horas para descansar. Ella se había empeñado en relatarme las delicias del desayuno…
Subí a la habitación, y, casi sin mediar acción alguna, me tiré sobre la cama para intentar dormir al menos un par de horas. En la TV, Patricia Conde, de SLQH me sonreía pícaramente. Me dormí. A las 19:30, sonó la alarma, di un salto y a la ducha de cabeza. Cuando acabé, y como es habitual en mi – no sé si es delito -  me guardé todas las chorraditas del baño. Además, era una promoción de L’Oreal, y casi todo, cremas para hombre y una mascarilla para rizos. Todo a la maleta. Debo sufrir una especie extraña de cleptomanía, pero siempre acabo llevándome las cositas de los baños.
Cuando puse en marcha el móvil, un sms de mi compañero me avisaba de que me esperaba en la Recepción para volver a Valencia. Bajé y le dije que no llamara a ningún taxi. El mismo taxista que me había llevado ya se me ofreció para recogerme a las 20:00. Así fue. Salimos a la terraza del Hotel, y ahí estaba él con su taxi.
Ya en Valencia, fuimos a cenar al Riviera (poca broma para los catalanes que conocéis, aunque sea de oídas, el “otro” Riviera). Mi compañero había quedado con unos amigos de Valencia, así que cené solo. Y deprisa.
Unas verduras a la brasa sin ningún tipo de salsa, y un solomillo al Roquefort. Mucha agua, y dos o tres cafés.
De allí… a disfrutar de un partido, al menos intenso.
Por razones obvias, me saltaré el encuentro. Todos y todas fuisteis testigos de un gran encuentro, a base de fuerza e intensidad… que ganó el Real Madrid por un destellazo de calidad de su jugador franquicia. 0-1 y la Copa del Rey que regresaba a Madrid después de 18 años. Para que os hagáis una idea, quitaros 18 años de encima, y recordar qué hacíais, dónde estabais… ha llovido mucho, eh???
Nada más marcar el Madrid, me fui corriendo hacia la Estación. No porque marcase el Madrid, que también, si no porque tenía el tiempo justo para preparar el tren, sacarlo de la vía de escape y situarlo en la vía de salida. La prórroga trastocó los planes del dispositivo de Renfe, pero, era una situación previsible. No pude ver el final del partido… pero tampoco me perdí mucho.
Tren situado en vía 1 de Valencia EN
A las 00:15, ya estaba dispuesto para iniciar la maniobra sobre la vía 21. Por alguna causa que desconozco, la vía 21 estaba ocupada por una composición de Cercanías (S.447), por lo que, tras consultarlo con los responsables del dispositivo, decidimos situar el tren de salida en la vía 1. Hice la maniobra de la vía de escape a la vía 21, de ahí, de nuevo a la señal de maniobras de la vía general, y regreso a la vía 1. A las 00:40, el tren 10458 ya estaba dispuesto en la vía 1. El personal de la organización se hacía cargo del check-in a la entrada, y… a esperar.
La hora prevista de salida era la 01:25, aunque se dispuso un tiempo extra a causa de la duración del partido.
No tardaron en aparecer caras tristonas por las puertas de los andenes. Aquellos mismos jóvenes, padres, abuelos y abuelas que hacía 13 horas que habían salido de Sants iban un tanto decepcionados, aunque la impresión no era de tristeza. Era una sensación rara. Todos decía lo mismo, “ahora a por la Champions”. La Estación se volvió a llenar de color azulgrana con las banderas recogidas, pero con un colorido extraordinario. “Lástima”, pensé.
Todos iban buscando su tren. Algunos despistados insistían en ir a la vía 21, otros, no sabía cuál era su tren, y un señor ya entrado en años, iba vía por vía, anduve por andén buscando a su hijo. Iban en trenes distintos, pero el hijo se había llevado su billete de vuelta. Al final apareció y no hubo más problemas.
Última revisión del material. Todo en orden.
A la 01:45, me comunican desde Circulación que la salida está prevista para las 02:00. Habló con la organización, y me comentan que tan sólo faltan 3 personas: una pareja y un reportero. Aprovecho para tomarme el último café del día.
Poco después, aparece la pareja. Se habían ido a la Estación de Joaquín Sorolla… justo dónde se encontraba toda la afición del Real Madrid. Se dieron cuenta enseguida, supongo. Y, a las 01:55 apareció totalmente agotado y sin resuello el reportero que faltaba. Ya estábamos todos.
Lo comuniqué a Circulación, dando el tren dispuesto por viajeros, y a las 01:58, emprendimos el camino de regreso a Barcelona. Nos quedaba por delante poco más de tres horas de viaje.

Especial “Copa del Rey”. Tercera parte: Regreso a Barcelona

Salimos de Valencia con la misma ilusión que lo hicimos desde Barcelona. A pesar de las circunstancias, que diría aquel.
El camino estaba despejado. Los dos trenes especiales que nos precedían habían salido 10 y 15 minutos antes. Una vez que salimos de El Cabanyal, empezamos a coger velocidad, alcanzando los 160 Km/h, para poder recuperar parte del tiempo empleado durante la espera de los clientes.
Estos mantenían una serenidad pasmosa. Una mayoría empezó a acomodarse para dormir durante el trayecto. Por las cámaras de seguridad observábamos que la tranquilidad era absoluta. Decidí rebajar la iluminación interior al 50%, y seguro que lo agradecieron. Las caras adormiladas – y otras completamente dormidas – era lo único resaltable del viaje de regreso.
El paso por Castellón fue a las 02:47 (+31). Durante el trayecto de Castellón a Ulldecona, adelantamos a dos trenes de Mercancías por el Bloque Banalizado. Saludamos a ambos con un fuerte pitido, e imagino que aún se estarán preguntado que tren era aquel que apareció de la nada a esas horas de la madrugada.
Alcanzamos L’Aldea a las 03:25 (+21), y Vandellós a las 03:39 (+19).
En aquellos momentos, tan solo unas imágenes perturbaron la tranquilidad existente en el tren. A través de las cámaras de seguridad pudimos observar cómo algunos de los Agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad abandonaban su puesto, y se dirigían hacia el coche 3 de la composición de cola. Uno de mis compañeros llamó al responsable de esa composición y nos explicó que sucedía: un joven se había caído al salir del WC, y otro sufría extraños mareos cuando se incorporaba de su asiento. No parecía nada grave, y tras consultarlo, se nos ordenó seguir la marcha prevista. No obstante, se solicitó asistencia médica a la llegada a Barcelona.
Llegamos a Tarragona. Una maniobra con un tren de Mercancías en la Estación de Clasificación, nos hizo detener durante unos 10 minutos. Habíamos “corrido” demasiado, y no nos esperaban tan pronto. Enseguida reanudamos la marcha, llegando a Tarragona a las 04:08 (+26). Allí efectuamos una parada breve para que descendiera uno de mis compañeros y se hiciera cargo de los vehículos S-449 de reserva que se habían situado la mañana anterior. Había que llevarlos a Barcelona. Salimos ya hacia el último tramo, y, de nuevo la tranquilidad era la tónica del viaje. En punta de andén de Tarragona, de nuevo, un fotógrafo esperaba para inmortalizar el paso de los vehículos. “Hay que tener valor”, comenté en voz alta, a la vez que le saludé con la mano… y con un breve toque de silbato.
A las 04:19 (+24) pasábamos por Sant Vicenç. Otro fotógrafo. Este estaba situado al principio del andén principal. Tenía su trípode y todo.
Faltaba menos de media hora para que empezara a circular el primer tren de Rodalíes de la R2Sud, el “Vilanova” de las 04:42. Había que pasar delante… y así fue. A las 04:28 (+23) pasábamos por Vilanova i la Geltrú.
Luego, ya íbamos devorando los últimos kilómetros. Nuestros clientes se iban levantando, hablaban unos con otros. Algunos miraban por las ventanillas tratando de averiguar dónde estaban, otros optaban por terminarse los últimos bocadillos que llevaban en sus bolsas. Y alguno llamaba por teléfono, supongo que avisando de la llegada ya inminente a Barcelona.
Por la megafonía del tren avisábamos de la hora prevista de llegada. La organización agradecía la “confianza” de sus clientes, y a su vez, daba las gracias también a Renfe por las comodidades del servicio y lo “bien que había salido todo”. Una de las chicas me comentó que cuando le dijeron que iban a ir en un Regional, le vino a la cabeza un tren viejo, destartalado, incómodo, sucio… y que se había llevado una muy grata sorpresa. Se lo agradecí, a la vez que le pregunté cuanto hacía que no viajaba en tren. Ambas sonrieron.
Llegada a Sants. Tranquilidad total y... servicio finalizado
A las 04:54 (+19) entrábamos en la vía 12 de Barcelona Sants. En el andén esperaban los Servicios Médicos solicitados, y ya empezaba a verse movimiento de clientes por todos los andenes de la Estación. Mientras la marabunta azulgrana volvía a ser engullida por las puertas de salida del andén, mi compañero y yo acompañamos a las chicas de la Organización para interesarnos por los dos clientes afectados. Cómo se preveía, nada de gravedad. Uno de ellos un golpe en el brazo sin más importancia, y el otro parecía tener una bajada de tensión. Enseguida los propios Servicios Médicos les atendieron sin necesidad de mayores atenciones.
Nos dirigimos, mi compañero y yo, de nuevo hacia la cabina, mientras observábamos que algunos clientes aprovechaban para “recoger” algunos reposacabezas de recuerdo de aquel viaje. A las 05:10, el material estaba ya completamente vacío y dispuesto para retirarlo al Depósito de SAC.
Faltaba el último tramo, pero los servicios de Renfe habían finalizado con toda la normalidad, y sin ningún tipo de incidencia.
A las 05:30, ya estaba entrando en el Taxi camino del Hotel. Allí, en la vía 6-II había dejado dos vehículos que habían hecho historia. Una pequeña historia, muy pequeña, pero que para mí, fue, ha sido, una experiencia inolvidable. El 014 y el 016 ya forma parte de mi historia ferroviaria…
05:45 horas del día 21 de abril de 2011. Tras 19 horas y 15 minutos desde que empecé esta aventura, me disponía a meterme en la cama, sin relojes, sin alarmas, sin llamadas… y a pesar de esto, me costó conciliar el sueño. ¿Por qué sería?

Especial “Copa del Rey”. Conclusiones: Agradecimientos


Se me hace raro acabar este relato con una retahíla de agradecimientos. Pero, si lo hago es porque hay muchas personas que se lo merecen… empezando por aquellos que confiaron en mí para realizar este Viaje, con mayúsculas. Y siguiendo por quienes vivieron con la misma intensidad que yo, el antes, el durante y el después del Viaje, a @adelinaps, @rainfalldown, @tiflonet, @TomasEsteban11… y muchos más que no nombraré para no dejarme alguno, pero ellos y ellas ya saben quiénes son. También a los que me acompañaron durante el Viaje, a las chicas de la Organización de Viajes FC Barcelona, al taxista que me llevó y me recogió en el Hotel, a la camarera del Riviera que me traía los cafés uno tras otro sin que se enfriará el anterior, al camarero de la Estación de Valencia que, con la cola que tenía, me hizo el café antes que a nadie, y especialmente a mi Jefe. Él ya sabe por qué.

También a todos aquellos que me habéis hecho llegar las fotos que ilustran este post… sobre todo a los que tuvisteis la paciencia de desplazaros a estaciones, digamos singulares, para poder tomar una mejor imagen del tren.  Sin mencionar a los que renunciasteis a horas de sueño… ¡¡¡que ya os vale, también!!!

Por último a dos “colectivos”: a la afición del Barça por la lección de civismo que han dado, incluso en los momentos más tristes de los últimos años (no se puede ganar siempre, que si no, no jugaría nadie contra nosotros), y a los responsables de la organización de Renfe. Quizás no sea habitual, pero en esta ocasión me siento orgulloso de mi Empresa, de cómo han gestionado el evento, de cómo lo han organizado, y de cómo ha salido todo. Las felicitaciones que recibimos mis compañeros y yo a la llegada a Barcelona, deben servir para, primero hacerlas extensibles a todos y todas las compañeras de Adif y Renfe que han participado, y también como aliciente para continuar por el buen camino… del ferrocarril.

Gracias a tod@s!!!


PD. Os dejo unos enlaces de fotografías realizadas por aficionados al ferrocarril en diferentes puntos del trayecto. Muchas gracias también a todos ellos... y, ¡¡¡qué valor teneis, tíos!!!