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sábado, 22 de octubre de 2011

Números. La renovación del Contrato Programa entre la Generalitat y Renfe Op.

Poco se sabe de lo que será el nuevo Contrato Programa entre la Generalitat de Catalunya (Rodalies de Catalunya – RodCat) y la Operadora del servicio, Renfe, pero de lo que se va filtrando podemos ir extrayendo algunas consideraciones, más que conclusiones.

Como se sabe, el actual Contrato acaba el 31 de diciembre de este año. Hace unos meses, los recién estrenados gestores de RodCat, con el Ilmo. Conseller a la cabeza, elevaron sus legítimas protestas hasta el punto de “amenazar” (esta palabra es muy fea, pero no encuentro otro sinónimo) con la ruptura con Renfe y “apostaron” por la entrada de otras y nuevas Operadoras una vez finalizado el actual periodo de la prestación del servicio.
Ya dije en su momento, y de verdad que no es un acto reflejo de prepotencia, que ni se iba a romper el Contrato con Renfe ni se iba a encontrar otra Operadora que pudiera competir con esta, al menos en estos momentos. Cómo así será, por decirlo de alguna manera

Hoy puedo asegurar que RodCat y Renfe renovarán el contrato de la prestación del servicio hasta el año 2015. Con variaciones, eso sí, que voy a comentar en base a las informaciones que se han ido filtrando. (véase el avance de la noticia de Cristina Buesa en El Periódico de Catalunya aquí)

Lo más destacable quizás es la elevación del ratio de puntualidad que RodCat va a exigir a la Operadora. Actualmente, este ratio está en torno al 78% y el nuevo Contrato exigirá elevar este hasta alcanzar el 90% de puntualidad. De esta manera se considerará el servicio prestado por la Operadora el adecuado a las demandas tanto de la Generalitat, como por supuesto de los propios clientes. Eso sí, este aumento de la ratio se producirá de manera progresiva, alcanzando el máximo nivel exigible en el año 2015.

Estoy seguro que la gran mayoría de los clientes “celebrarán” una puntualidad del 90% en sus trenes, pero como dice el título de este post, esto sólo son números. Me explico.
Actualmente la puntualidad de los trenes de RodCat supera con creces los índices fijados en el actual Contrato Programa, pero es que también supera, y bastante, el 90% que vamos a clasificar de “excelente” si se me permite usar esta cualificación. Números, tan solo son números, pero para poder entender la magnitud de las cifras a las que tenemos que hacer frente hay que conocer la realidad de la situación actual. Veamos. Cualquier día laborable de este mes, por ejemplo, circulan por la Estació de Sants un total de 724 trenes (téngase en cuenta que sólo hablamos de Rodalíes y Media Distancia), a los que habría que sumar los trenes que circulan por líneas cómo la R7 y R8 que no pasan por Sants y que suponen 99 trenes más. Es decir, diariamente se ponen en circulación 823 trenes. En el hipotético caso de que un día determinado, 82 trenes circularan con un retraso considerable, no encontraríamos con una extraña paradoja: 82 trenes es una “barbaridad” suficiente para considerar a la Operadora un auténtico desastre, pero por otro lado significaría alcanzar la excelencia al haber superado en ese hipotético caso un nivel de puntualidad superior al 90%.
Esta es la realidad, aunque entiendo e incluso en ocasiones comparto la indignación de los miles de clientes afectados en aquellos 82 trenes que han llegado tarde a sus destinos. Por otro lado, insisto, el “objetivo” de las partes implicadas estaría cumplido.
Así de duras son las estadísticas y así de fríos son los números.

El segundo punto de importancia en la continuidad del Contrato es la renovación de la flota de material. Catalunya dispone actualmente de los mejores y más modernos trenes de la Operadora. Salvo contadas excepciones. Sí, las famosas 470 (y 440) de Media Distancia que prestan servicio de Regionals. El nuevo Contrato incluirá la sustitución de 18 vehículos de la Serie 470 por otros tantos de la Serie 447 remodelados y adaptados al servicio de Regionals. Es decir, entiendo que se va a proceder a remodelar el interiorismo de estas para adaptarse a las necesidades de calidad y confort del cliente. La Serie 447 es la más antigua de las que actualmente presta servicio en Rodalíes. También en alguna ocasión, sobre todo recientemente, están prestando servicios de Regionals y Regionals Exprés. Son unos vehículos muy fiables y la Conducción es mucho más regular, cómoda y efectiva. La velocidad máxima es de 120 Km/h (en la 470 es de 140), pero suple a la perfección esta menor velocidad con una potencia mayor en el arranque y la frenada. Por tanto, no se verá afectada en ningún caso la comercialización horaria del producto. El único pero es la incomodidad de los asientos de los pasajeros pensados inicialmente para trayectos cortos de “Cercanías”. Supongo y espero que estos serán modificados según se entiende de los acuerdos que entrarán en vigor. En este punto, los profesionales apostamos claramente por una mejora sustancial del servicio a prestar, y esperamos que esta circunstancia sea también percibida en los índices de calidad del servicio.

El resto de novedades son menos técnicas y más políticas, como la inclusión de la puesta en funcionamiento del servicio de Rodalíes en Girona (posiblemente para el mes de marzo) y la inclusión en el Contrato Programa del servicio de Media Distancia que había quedado fuera del anterior, y que fue trasferido a RodCat a primeros de este año.

Bien. Hasta aquí las previsibles novedades que recogerá el nuevo contrato. Pero hay una más de la que personalmente me siento satisfecho. Como profesional y, sobre todo, como Maquinista. Esta no es otra que la exclusión de penalizaciones a la Operadora que se deban a incidencias o averías relacionadas con la Infraestructura (véase en este mismo blog “Al César lo que es del César…")
¿Qué significa esto? Pues muy sencillo, qué de una vez por todas cada uno deberá asumir su responsabilidad. También será importante que los usuarios de Renfe sean conocedores de que la gran mayoría de incidencias son ajenas a la Operadora, Renfe en este caso, a pesar de ser la prestataria del servicio.
Como he explicado en más de una ocasión, Renfe es también un “cliente afectado” cuando hay algún problema de Infraestructura (vías, catenaria, señales, gestión de tráfico, etc…), aunque se vea implicado en el mismo y, “cara al cliente” es quien debe solucionar su problema. Muchos de los clientes con los que he tenido ocasión de hablar “entienden” esta circunstancia, pero al final siempre acaban diciendo aquello de “ya, pero yo pago a Renfe”. Razón no les falta, pero me conformaría con que entendieran y transmitieran que la Operadora, aunque deba solucionar su problema, es una afectada más. Los clientes y también los Medios de Comunicación, a los cuales le resulta más fácil, supongo, redactar un titular del tipo “1000 trenes suprimidos por una avería en Renfe” que no “1000 trenes de Renfe suprimidos por una avería de Adif”. Parece fácil, ¿verdad? Pues cuesta mucho. A estas alturas cuesta mucho. Recomiendo también la lectura de este post en el blog oficial de Renfe.

Me satisface este punto. Y me satisface porque espero que tanto los responsables de la Operadora como los de Rodalíes de Catalunya se pongan de acuerdo para exigir a Adif, por ende al Ministerio de Fomento, que realice las inversiones necesarias para acometer unas reformas que son imprescindibles para mejorar de forma sustancial la Infraestructura. Así, conseguiremos aumentar más aún la fiabilidad de las mismas, ofreciendo a la Operadora la posibilidad de aumentar y mejorar los servicios y garantizar la prestación del mismo de acuerdo a las exigencias mínimas de calidad que reclaman nuestros clientes. Tengo una pequeña esperanza, pero al menos la tengo. Ya veremos con el tiempo.

Estas serán las novedades. Las previsibles novedades. Falta el texto definitivo del acuerdo que, por razones más electoralistas que de gestión interna, no será público antes de las elecciones del 20N.

Cada una de las partes está en su derecho de hacer visible la firma del contrato cuando mejor le convenga, pero, los trabajadores y los ciudadanos también tenemos el derecho de conocer que va a pasar a partir del 1 de enero de 2012. Todos nos jugamos mucho. Unos porque reclaman un servicio acorde a las necesidades actuales de la Sociedad, y otros porque reclamamos la garantía de una continuidad laboral que se ha visto amenazada por la ligereza de alguna declaración fuera de lugar y, también, por las averías e incidencias ajenas a la Operadora que han ido mermando día a día la confianza del cliente en esta.

Ahora sí. Por una vez y, como se suele decir, sin que sirva de precedente, hoy me siento orgulloso de mi Empresa. Esperemos que todo siga su curso normal y que pronto podamos celebrar la renovación del Contrato Progama.

Pronto ganaremos todos, de verdad.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Al César lo que es del César...

... y a Adif lo que es de Adif.


Esta mañana me ha tocado hacer el primer tren de Barcelona a Reus. Cuando me han asignado el vehículo, 470095, todo estaba en orden. Cómo es norma, lo he revisado antes de darlo dispuesta a Circulación. Pero, justo en el momento de salir, 7:17h, se ha producido una avería en el sistema de frenado. Tras probar hasta en tres ocasiones, la avería persistía por lo qué he avisado a mi Centro de Gestión y hemos decidido cambiar el vehículo para no demorar la salida.
Así lo hemos hecho y  diez minutos después ya estaba dispuesto para salir. Esta vez con el 448013. He avisado a Circulación, y a las 7:30 hemos salido de la Estació de França. 13 minutos de retraso qué son imputables a una avería del vehículo, por tanto, responsabilidad de la Operadora.
Durante este espacio de tiempo, ha salido delante de mí el Rodalíes con destino Sant Vicenç, y en la Bif. Aragó, ha pasado también el Rodalíes destino Aeroport. A consecuencia de esta circunstancia y a pesar de haber recuperado parte del retraso, he salido de Barcelona Sants, con 14 minutos, uno más que de origen.
Evidentemente, los clientes mostraban cierto enojo, pero no le he dado mucha importancia. Conozco la línea, conozco el vehículo y sé que se puede recuperar, en condiciones normales, el retraso que llevaba acumulado.
Al paso por El Prat de Llobregat, el Rodalíes del Aeroport ha entrado por la vía 3, dejando libre la vía 1, general, para el paso del mío. A la salida de El Prat le he adelantado. Ya había recuperado 4 minutos.
El paso por las estaciones se iba haciendo con normalidad. El retraso iba disminuyendo y según mis cálculos, podía llegar a S. Vicenç a la hora.
El paso por Sitges se produce con 4 minutos de demora. Ya habíamos recuperado 10.
Yo esperaba que en Vilanova, dónde, tanto el Rodalíes como yo tenemos parada, podía adelantarle y ponerme prácticamente a la hora. Pero no ha sido así. El Rodalíes ha salido delante y me ha vuelto a retrasar. En este momento ya circulábamos con 15 minutos de demora. Es decir, entre Sitges y Vilanova (6kms) había perdido 11 minutos.
Hasta S. Vicenç he circulado a la distancia de seguridad del Rodalíes. Recordemos qué éste para en todas y yo llevaba un tren directo.
Llegamos a S. Vicenç justo detrás de él y salimos de allí con 19 minutos de demora. El retraso ya era importante y la indignación de los clientes iba en aumento. Cómo la mía.
Ya no llevaba nada delante. De Tarragona hemos salido con 15 minutos y hemos llegado a destino con 10.
Hasta aquí la cronología del viaje. Pero, ¿se podía haber hecho más? Bien, ahora entro en el terreno de lo qué es opinión, y cómo todas, pueden ser acertadas o no, aunque, creo que de poco me puedo equivocar.
La circulación de los trenes es responsabilidad exclusiva de Adif. Es, digamos, la dueña de las vías y es quien gestiona y regula las distintas circulaciones de trenes. En el caso que nos ocupa, si Adif hubiera apartado el Rodalíes en Garraf, Sitges e incluso en Vilanova, el Catalunya Exprés hubiera llegado a la hora. Esto es un dato incuestionable a razón de la marcha y velocidad del S-448, muy superior a la de las S-451.
Ciertamente, el responsable de Adif tampoco está “pendiente” de mi tren. Lo está de todo un número importante de circulaciones en un determinado tramo del trayecto y esta circunstancia podría disculparle si no fuera porque en esos momentos solo había una circulación con retraso y  puede observar la marcha que ésta va realizando. Tan solo observando que antes de Garraf ya íbamos a la distancia de seguridad, podía haber tomado otra decisión y seguramente ambos trenes hubieran llegado a sus destinos en el horario previsto.
No es aceptable perder 11 minutos en un trayecto de 6 kilómetros, como tampoco lo debería ser dar prioridad a determinados servicios en perjuicio de otros.
Y es aquí donde todos, Circulación y Operadoras, deberían coordinarse con más juicio, con más acierto. No es admisible que, a la vista del cliente, tan solo haya un responsable, cuando en ocasiones, en muchas, la responsabilidad es totalmente ajena a la Operadora.
No recuerdo haber leído ningún artículo en ningún medio que se eximiera de culpa a Renfe, menos aún que alguien levantara el dedo asumiendo su parte de responsabilidad y esto es lo que me ha llevado a redactar este post.
No pretendo criticar la labor de los reguladores de Adif, ni tan siquiera a la propia empresa. Seguramente no me corresponde a mí hacer esto, pero sí que reclamo qué todas las partes asuman su responsabilidad cuando les toque y qué no siempre se disparen los dardos en un único sentido. El estar leyendo y escuchando día tras día lo mala qué es la Renfe, el pésimo servicio que da, o los continuos retrasos en las líneas, también mina la confianza de los propios trabajadores. Sobre todo los de Conducción, quienes, la gran mayoría, y como he dicho otras veces, tan solo queremos empezar y acabar nuestra jornada dentro de los horarios previstos y sin ninguna incidencia a remarcar. Muchas veces, en los corrillos entre Maquinistas se oye aquello de “para qué voy a correr si luego me van a parar aquí o allá”, y esto no es bueno, ni para el trabajador, ni para Renfe, ni por supuesto para los clientes.
Hoy he llegado tarde. Solo 10 minutos. La incidencia del vehículo es culpa de la Operadora, no me cabe duda, pero, insisto, si Adif hubiera gestionado la regulación de otra manera, la incidencia hubiera repercutido mínimamente en la circulación del tren. Tan solo han sido 10 minutos, no me van a sacar en los periódicos, pero, si lo hicieran, ¿cuál sería el titular? “Renfe vuelve a los retraso”, “Otro tren de Renfe llega tarde”, y así un largo etcétera. Pero, ¿la culpa ha sido exclusivamente de Renfe? No.
Para acabar y como complemento de lo anterior, en Reus, de regreso, hemos tenido un problema durante el acoplamiento de los dos vehículos 448. Hemos salido con 15 minutos de demora, por Tarragona hemos pasado con 14, por S. Vicenç con 13 y hemos llegado a Sants 5 minutos antes de la hora prevista. Este es un ejemplo de buena coordinación y de buena gestión entre ambas empresas.
Pero, cómo se suele decir, hoy ha sido una de cal y otra de arena.

Espero que estas “cosillas” se vayan puliendo con el tiempo. Estoy convencido de ello, pero, mientras tanto, tan solo nos queda pedir disculpas cuando toca y, como trabajador, pediros confianza.
Lo que hacemos mal, queremos hacerlo bien, y lo que hacemos bien, queremos hacerlo mejor.


miércoles, 29 de junio de 2011

El Ferrocarril. Rentabilidad económica vs Rentabilidad social

Hace unos días se ha sabido que Renfe suprimirá un servicio de Alta Velocidad en el trayecto de Toledo-Cuenca-Albacete. Algunos titulares decían qué “Renfe elimina la línea de AVE…”, otros qué “Renfe cierra una línea a los 6 meses de abrirla…”, y alguno más que hacía especial mención al coste de la construcción de esta línea qué ahora, presuntamente, se iba a desmantelar. Nada más lejos de la realidad.
El error en la comunicación de la noticia, o en la recepción de la misma, ha estado en la utilización de un lenguaje más bien técnico: las “líneas” de Renfe no se corresponden con las infraestructuras. Es decir, cuando Renfe afirma que “suprime una línea”, lo qué está diciendo es que suprime un servicio determinado, no que va a borrar del mapa toda una serie de instalaciones, vías, estaciones, etc.
En el caso concreto de la noticia del inicio, Renfe, dejará de prestar servicio de AVE pasando a prestar un servicio de Avant, mucho más económico en su explotación, como también para los clientes que lo utilicen. En otras palabras, se modifican servicios, se sigue comunicando las ciudades citadas, pero a un coste menor tanto para la Empresa como para los ciudadanos.

Reacciones

Las reacciones de una parte de la población han sido, en mi opinión, bastante alarmantes. La gran mayoría de comentarios giraban en torno a la poca o nula previsión de la Empresa, así como también, a los costes derivados de la puesta en marcha y el cierre del servicio ofertado. Algunos van más allá. Aprovechando esta circunstancia se ha abierto un debate donde el centro de la cuestión era si el Ferrocarril se puede mantener bajo una demanda inferior al 20% de la oferta, y si esto podría tener una cierta rentabilidad económica.
Bien, la respuesta es no. El Ferrocarril difícilmente será rentable en términos económicos. Es imposible que con la recaudación por venta de billetes se pueda mantener un servicio como este, y menos aún mejorarlo.
Pero, ¿es posible que aplicando otros parámetros y nuevas variables se pueda conseguir una rentabilidad colectiva? Bien, la respuesta es sí.

Rentabilidad Social

El Ferrocarril hay que verlo como un elemento cohesionador del territorio. Un hilo conector entre los ciudadanos qué, por motivos diversos, deben de tener la capacidad de poder moverse de un punto a otro de la manera más rápida, segura y efectiva. Es lo que llamamos la movilidad, y en este caso la movilidad sostenible. Decía antes que algún comentario del debate hacía una feroz crítica a la capacidad/ocupación de los trenes. Incluso se empujaba hacia el cierre de líneas (servicios) qué no aportaran, al menos, un mínimo de rentabilidad, poniendo como (mal) ejemplo el caso de Albacete-Cuenca.
No voy a tratar este tema desde el prisma de la “ignorancia independentista sobrevenida”, qué también la hay, sino sobre la ignorancia de quién solo ve lo que tiene a su alrededor.
Si hiciésemos caso de estos comentarios, algunos en columnas de periódicos de reputado prestigio, hoy deberíamos cerrar servicios entre ciudades tan importantes cómo Figueres-Portbou, Reus-Mora, Manresa-Tárrega o Sant Vicenç-Valls.
Esta situación sería un completo disparate, cierto, pero si hacemos caso de la demanda, de los índices de ocupación y lo metemos en la coctelera junto a la rentabilidad económica, el resultado sería aberrante: dejaríamos a una buena parte de la población catalana sin posibilidad de conectar, insisto, por el medio más seguro, al resto del País.
Ahora bien, a la pregunta si el Ferrocarril es rentable para el conjunto de la sociedad, debemos separar dos líneas argumentales.
La primera, y a modo reducido, ya se ha comentado, salvo el año 2010 en el qué el producto AVE consiguió cerrar por primera vez un ejercicio con beneficios, el resto de servicios no lo conseguirá nunca. Por muchos y variados factores, pero el más determinante es el carácter más social que económico que el Ferrocarril ha exhibido históricamente.
Y la segunda es mucho más prolífica. El transporte por Ferrocarril obtiene año tras año un beneficio social y ecológico que, también, deriva en un beneficio económico. Quizás no sea tan tangible como el cálculo gastos/ingresos, pero, si observamos en profundidad entenderemos que la apuesta decidida de los gobiernos por el transporte ferroviario es una apuesta ganadora. Voy a remitirme a los datos del 2010, últimos que tengo en mi poder, para poder hacer un paralelismo.
En 2010, de no haber circulado los trenes de Renfe, se habrían producido 299 millones circulaciones de automóviles, 472.000 de camiones de mercancías y 82.300 servicios aéreos más de los que se registraron en el 2009.
También, todos los servicios ferroviarios permitieron evitar la emisión de 2,3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y ahorrar en consumo energético más de 162.000 toneladas petróleo, colaborando de forma muy activa en la batalla contra el Cambio Climático y ayudando, en la medida de las posibilidades al cumplimiento de los Protocolos Medioambientales del Estado y de la UE.
Estas circunstancias, difícilmente tasables en términos económicos, se han visto reforzadas por un mejor aprovechamiento de los costes externos, y por la puesta en marcha de nuevos servicios – y vehículos – con un menor coste de explotación, consiguiendo en término reales un ahorro para la sociedad de más de 2.300 millones de euros.
Cómo complemento, diré que el desglose del ahorro de los costes externos se ha generado de la siguiente forma: Cercanías (816,1 millones de euros), Mercancías (711,3 millones), Alta Velocidad-Larga Distancia (568,1 millones) y Media Distancia (202,3 millones).

Y aún hay más. Los servicios de Renfe durante el 2010, y en términos tan fríos cómo los estrictamente económicos evitaron, al conjunto de la sociedad, unos gastos de 647M€ en concepto de accidentes, 591M€ al cambio climático, a la contaminación atmosférica una cantidad cercana a lo 500M€, a la congestión urbana, 360M€, y a otro efectos y derivados más de 210M€
Números fríos. Las estadísticas es lo que tienen. Pero, la realidad es tozuda, y cuando se pone encima de la mesa todos los datos respecto a una circunstancia concreta, la visión que tenemos de ella puede variar considerablemente.

Ganamos todos

Con el Ferrocarril ganamos todos. Ahora debemos dar un paso más y abrir los ojos. No todos nuestros conciudadanos viven en nuestro barrio. Hay otros barrios, pueblos y ciudades que también tienen el mismo derecho a acceder a un transporte como el Ferrocarril. Por eso no entiendo alguno de los comentarios que he leído.
Antes he nombrado cuatro trayectos de cuatro líneas que transcurren por nuestro territorio, de verdad ¿alguien está dispuesto a, por una simple cuestión económica, condenar al ostracismo a estos territorios?

Yo no.

miércoles, 27 de abril de 2011

Especial “Copa del Rey”. Primera parte: Viaje a Valencia

A pesar de la experiencia que dan los años, empiezo el día algo más nervioso de lo habitual. Hoy es un día especial. Los dos móviles suenan al unísono a las ocho de la mañana. Es curioso, no recuerdo haberlo hecho a propósito, pero la verdad es que suenan los dos en el mismo instante.
El primer café, más que nada para disimular el sabor del Danacol©, y a la ducha.
Ayer por la noche ya dejé preparada toda la documentación del tren junto a todo lo necesario para un largo, intenso y excitante viaje. Además, hice un hueco específico en el maletín para rellenarlo de ilusión a mi regreso. A pesar de cómo se sucedieron los acontecimientos, aquel hueco se me hizo pequeño.
Como decía, hoy es un día especial.
Hace un mes que mis Jefes me designaron para realizar un servicio muy especial. Un tren que iba a romper barreras sobre lo ya conocido. Sería la primera vez… de muchas cosas.
Por primera vez, un tren de Media Distancia iba a realizar un Tren Chárter a la Final de la Copa de SM El Rey, por primera vez, un tren de Media Distancia iba a realizar un servicio directo a la ciudad de Valencia, y por primera vez, una flamante Unidad S-449 iba a prestar servicio con viajeros entre Barcelona y Valencia. Bueno, una no, dos acopladas en doble tracción.

449014+449016 en el Depósito de SAC
A las 10 de la mañana ya estaba en el Depósito de Sant Andreu Comtal (SAC). Allí me esperaba un Jefe de Maquinistas que me iba a acompañar durante toda aquella jornada. Una vez en el Depósito, nos hicimos cargo de ambos vehículos, los 014 y 016 de la S-449. Parte del personal de limpieza estaba dando los últimos repasos por el interior, mientras otros iban colocando de manera minuciosa los reposacabezas diseñados para la ocasión. Mientras tanto, fui revisando y comprobando el funcionamiento de todos los equipos de a bordo: Megafonía, climatización, WC’s, puertas... a la vez que los sistemas automáticos del tren procedían a realizar el “Autotest”.
Reposacabezas especiales para la ocasión
Faltaban casi dos horas para salir hacia Sants. Todo estaba correcto, por lo que mi compañero y yo nos fuimos a comer algo antes de dar el tren dispuesto. No sabíamos cuando ni donde podríamos comer… así que, quisimos aprovechar la espera. Por si acaso.
A las 11:45, ya estaba en cabina del tren. Tenía toda la documentación, la Hoja de Ruta, el BCF, y el número del tren. El 39884/85 desde SAC a Sants, y desde allí hasta destino, el 10549. La hora de salida oficial de SAC era a las 12:03.
Puse el tren a disposición de Circulación poco antes de su hora.
A las 12:00 recibí la Orden de Marcha, y empezó una aventura que difícilmente olvidaremos. A las 12:15 entrábamos en la Estación de Sants.
Allí nos esperaban, en el andén de la vía 12, un grupo números de empleados de Adif y de Renfe. Me señalaban el punto de estacionamiento exacto, con tan mala fortuna que, cuando me dieron la orden de parada, el captador del Asfa quedó encima de la baliza previa. Una simple anécdota, que, afortunadamente fue la única durante el resto del servicio. Para que os hagáis una idea, tanto la baliza como el captador miden apenas 50 ctms… ¿imagináis lo difícil que debe ser hacer coincidir ambos elementos? Os aseguro que si lo quiero hacer a propósito, de cada 100 veces, me sale una. Cómo digo, fue una simple anécdota. Uno de mis Jefes reía mientras me decía aquello de “Vaya puntería tienes, ¡a ver si el Barça hace lo mismo!”
Para entonces, ya iban bajando las escaleras los clientes del tren. Un nutrido grupo de más de 200 aficionados y aficionadas del FC Barcelona que, ataviados con infinidad de camisetas, bufandas, banderas y bolsas, iban accediendo a sus respectivos asientos. Todos llevaban unas bolsas de un diario deportivo a medio llenar de obsequios y recuerdos.
Tal como accedían, fui intercambiando algunas palabras con los más cercanos a la cabina. La ilusión con la que comentaban la experiencia alimentaba la mía propia. Había muchos jóvenes, pero también personas de avanzada edad, y familias con niños y niñas que no superaban los diez años. Una mezcla sorprendente.
A las 12:30 ya habían subido todos al tren. Yo permanecía en el andén junto a mis Jefes comentando las últimas novedades. Nada destacable. En aquel momento aparecieron las dos chicas de la organización que nos acompañarían durante todo el servicio. “Tren cerrado”, me dijeron.
A las 12:31, cerramos las puertas, “reparamos” el error de la anécdota ya citada, y ofrecí el tren dispuesto por viajeros a Circulación. Se acercaba la hora de salir.
A las 12:33 emprendíamos la marcha. Justo en su horario oficial. La hora prevista de llegada a Valencia Estació del Nord era las 16:08. Teníamos por delante 3 horas y 35 minutos… y 355 kilómetros.
Camino de Valencia
Poco a poco fuimos cogiendo velocidad. Algo inferior a la que yo había previsto, pero, cómo 8 minutos antes que nosotros había salido otro especial con dos “Patitos” acoplados, pensé que íbamos a la distancia de este. No era así. Al paso por Castelldefels, adelantamos un Civia de Rodalíes sin servicio que se dirigía al Taller de Vilanova. A partir de aquí, sí. Ya fuimos cogiendo una velocidad adecuada a la marcha.
Se había corrido la voz del paso de las 449 por la línea del Sur. Cómo decía, nunca antes se había prestado servicio con estos vehículos hacia Tarragona. Menos aún a Valencia. Al “enterarse” de esta circunstancia tan especial, eran varios los aficionados al ferrocarril que esperaban el paso del tren para inmortalizarlo con sus cámaras de fotos. Incluso, como ya comentaré, a altas horas de la madrugada, ya de regreso.
Pasamos por Vilanova con cierto retraso, tan solo dos o tres minutos. Por S. Vicenç manteníamos el mismo retraso, seguramente por las reducciones de velocidad a causa de las obras en varias estaciones. Y por Tarragona ya habíamos recuperado el tiempo, incluso circulábamos algo adelantados. El paso previsto era a las 13:33, y el paso oficial, a las 13:31. Al paso por Tarragona también había quienes nos saludaban y hacían fotografías… incluso algún compañero mío al que reconocí (y me debe una foto). En una de las vías de “Playas”, había también una composición en doble de dos S-449. Este material estaba situado allí para, en caso de incidencia del mío, salir a “socorrernos” (relevo del material en caso de avería). Afortunadamente no fue necesario.
A partir de aquí, nos adentramos en el tramo de vía única que no abandonaríamos hasta después de Vandellós.
Desde Tarragona, los horarios de paso fueron disminuyendo paulatinamente: Salou 13:41 (-4 minutos), Hospitalet de l’Infant 13:51 (-6), L’Ametlla 14:00 (-7), L’Aldea 14:08 (-10)…  y a partir de aquí, fuimos ganando tiempo hasta el paso por Castellón a las 14:57, con 15 minutos de adelanto sobre el horario oficial. Realmente el viaje se hizo muy cómodo y rápido. Sobre todo, teniendo en cuenta que desde Vandellós hasta Valencia, la velocidad máxima era la propia del tren, 160 Km/h, salvo un tramo de 4 kilómetros a 155 Km/h, y los últimos 5 kilómetros desde El Cabanyal a Valencia.
Desde Castellón, debido a que circulaba un tren de Cercanías entre el Alvia y el mío, no pudimos bajar los tiempos de la marcha, llegando a Valencia a las 15:58, con 10 minutos de adelanto.
La llegada a Valencia Estació del Nord
Ya estábamos en Valencia.

Especial “Copa del Rey”. Segunda parte: Valencia

La llegada del tren fue espectacular. El andén de la vía 21 estaba poblado de personal de Adif y Renfe, algunos Medios de Comunicación, Maquinistas a los que le podía la curiosidad y fotógrafos. Muchos fotógrafos.
Llegada a Valencia Estació del Nord
Poco a poco, la afición del Barça fue llenando cada uno de los pasillos de la Estación. Los que habían llegado en mi tren se juntaban con los que pocos minutos antes habían estacionado en las vías 4 y 5 de aquella vieja pero preciosa Estación. Al pasar a la altura de la cabina, algunos nos felicitaban por el trayecto… incluso por haber llegado unos minutos antes de lo previsto. Las chicas de la Organización también. Estuvimos unos minutos comentando el viaje, y cerrando los preparativos para el regreso. Tras hablar con los responsables de la Estación, acordamos que la vía de salida sería la misma, vía 21, y que el tren ya estaría dispuesto antes de las 00:30h.
La colorida fila de aficionados se iba disipando entre las grandes puertas de la Estación, mientras yo me disponía a realizar la maniobra de apartado del material. Apartamos el vehículo en el escape de la vía 21/22, y allí nos aguardaba el personal de limpieza y los encargados de rellenar de nuevo las máquinas de autovending de bebidas de ambas unidades. A las 16:30 ya estaba de nuevo en la Estación con mis compañeros. Allí mismo me proporcionaron el localizador del Hotel, y cogí un taxi para descansar un rato antes de ir al partido. La noche se preveía larga.
Durante el trayecto vimos como unas nubes bajas y grises amenazaban con lluvias. Nada más lejos de la realidad. La ciudad de Valencia estaba radiante bajo un sol traicionero. Muchos, empezando por mí, no sabían si ponerse la chaqueta o llevarla en la mano. Yo opté por lo primero. La temperatura superaba en poco los 20 grados, pero siempre me ha incomodado llevar la americana en los brazos.
En la misma plaza de la Estación accedí al primer taxi que esperaba. “Al Hotel Tryp Almussafes”, le dije. Primera sorpresa: el taxista no tenía ni idea de dónde estaba. Preguntó a través de la radio y la respuesta fue, al menos, intrigante: “es el qué está en el Polígono de la Ford”. Efectivamente. El Hotel estaba en mitad del Polígono de la fábrica de Ford, a unos 25 minutos de la Estación, y 28 euros de distancia.
El Hotel se componía de dos plantas, con unos largos pasillos enmoquetados en color anaranjado. La recepcionista me entregó la tarjeta después de decirle que estaría tan solo unas horas para descansar. Ella se había empeñado en relatarme las delicias del desayuno…
Subí a la habitación, y, casi sin mediar acción alguna, me tiré sobre la cama para intentar dormir al menos un par de horas. En la TV, Patricia Conde, de SLQH me sonreía pícaramente. Me dormí. A las 19:30, sonó la alarma, di un salto y a la ducha de cabeza. Cuando acabé, y como es habitual en mi – no sé si es delito -  me guardé todas las chorraditas del baño. Además, era una promoción de L’Oreal, y casi todo, cremas para hombre y una mascarilla para rizos. Todo a la maleta. Debo sufrir una especie extraña de cleptomanía, pero siempre acabo llevándome las cositas de los baños.
Cuando puse en marcha el móvil, un sms de mi compañero me avisaba de que me esperaba en la Recepción para volver a Valencia. Bajé y le dije que no llamara a ningún taxi. El mismo taxista que me había llevado ya se me ofreció para recogerme a las 20:00. Así fue. Salimos a la terraza del Hotel, y ahí estaba él con su taxi.
Ya en Valencia, fuimos a cenar al Riviera (poca broma para los catalanes que conocéis, aunque sea de oídas, el “otro” Riviera). Mi compañero había quedado con unos amigos de Valencia, así que cené solo. Y deprisa.
Unas verduras a la brasa sin ningún tipo de salsa, y un solomillo al Roquefort. Mucha agua, y dos o tres cafés.
De allí… a disfrutar de un partido, al menos intenso.
Por razones obvias, me saltaré el encuentro. Todos y todas fuisteis testigos de un gran encuentro, a base de fuerza e intensidad… que ganó el Real Madrid por un destellazo de calidad de su jugador franquicia. 0-1 y la Copa del Rey que regresaba a Madrid después de 18 años. Para que os hagáis una idea, quitaros 18 años de encima, y recordar qué hacíais, dónde estabais… ha llovido mucho, eh???
Nada más marcar el Madrid, me fui corriendo hacia la Estación. No porque marcase el Madrid, que también, si no porque tenía el tiempo justo para preparar el tren, sacarlo de la vía de escape y situarlo en la vía de salida. La prórroga trastocó los planes del dispositivo de Renfe, pero, era una situación previsible. No pude ver el final del partido… pero tampoco me perdí mucho.
Tren situado en vía 1 de Valencia EN
A las 00:15, ya estaba dispuesto para iniciar la maniobra sobre la vía 21. Por alguna causa que desconozco, la vía 21 estaba ocupada por una composición de Cercanías (S.447), por lo que, tras consultarlo con los responsables del dispositivo, decidimos situar el tren de salida en la vía 1. Hice la maniobra de la vía de escape a la vía 21, de ahí, de nuevo a la señal de maniobras de la vía general, y regreso a la vía 1. A las 00:40, el tren 10458 ya estaba dispuesto en la vía 1. El personal de la organización se hacía cargo del check-in a la entrada, y… a esperar.
La hora prevista de salida era la 01:25, aunque se dispuso un tiempo extra a causa de la duración del partido.
No tardaron en aparecer caras tristonas por las puertas de los andenes. Aquellos mismos jóvenes, padres, abuelos y abuelas que hacía 13 horas que habían salido de Sants iban un tanto decepcionados, aunque la impresión no era de tristeza. Era una sensación rara. Todos decía lo mismo, “ahora a por la Champions”. La Estación se volvió a llenar de color azulgrana con las banderas recogidas, pero con un colorido extraordinario. “Lástima”, pensé.
Todos iban buscando su tren. Algunos despistados insistían en ir a la vía 21, otros, no sabía cuál era su tren, y un señor ya entrado en años, iba vía por vía, anduve por andén buscando a su hijo. Iban en trenes distintos, pero el hijo se había llevado su billete de vuelta. Al final apareció y no hubo más problemas.
Última revisión del material. Todo en orden.
A la 01:45, me comunican desde Circulación que la salida está prevista para las 02:00. Habló con la organización, y me comentan que tan sólo faltan 3 personas: una pareja y un reportero. Aprovecho para tomarme el último café del día.
Poco después, aparece la pareja. Se habían ido a la Estación de Joaquín Sorolla… justo dónde se encontraba toda la afición del Real Madrid. Se dieron cuenta enseguida, supongo. Y, a las 01:55 apareció totalmente agotado y sin resuello el reportero que faltaba. Ya estábamos todos.
Lo comuniqué a Circulación, dando el tren dispuesto por viajeros, y a las 01:58, emprendimos el camino de regreso a Barcelona. Nos quedaba por delante poco más de tres horas de viaje.

Especial “Copa del Rey”. Tercera parte: Regreso a Barcelona

Salimos de Valencia con la misma ilusión que lo hicimos desde Barcelona. A pesar de las circunstancias, que diría aquel.
El camino estaba despejado. Los dos trenes especiales que nos precedían habían salido 10 y 15 minutos antes. Una vez que salimos de El Cabanyal, empezamos a coger velocidad, alcanzando los 160 Km/h, para poder recuperar parte del tiempo empleado durante la espera de los clientes.
Estos mantenían una serenidad pasmosa. Una mayoría empezó a acomodarse para dormir durante el trayecto. Por las cámaras de seguridad observábamos que la tranquilidad era absoluta. Decidí rebajar la iluminación interior al 50%, y seguro que lo agradecieron. Las caras adormiladas – y otras completamente dormidas – era lo único resaltable del viaje de regreso.
El paso por Castellón fue a las 02:47 (+31). Durante el trayecto de Castellón a Ulldecona, adelantamos a dos trenes de Mercancías por el Bloque Banalizado. Saludamos a ambos con un fuerte pitido, e imagino que aún se estarán preguntado que tren era aquel que apareció de la nada a esas horas de la madrugada.
Alcanzamos L’Aldea a las 03:25 (+21), y Vandellós a las 03:39 (+19).
En aquellos momentos, tan solo unas imágenes perturbaron la tranquilidad existente en el tren. A través de las cámaras de seguridad pudimos observar cómo algunos de los Agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad abandonaban su puesto, y se dirigían hacia el coche 3 de la composición de cola. Uno de mis compañeros llamó al responsable de esa composición y nos explicó que sucedía: un joven se había caído al salir del WC, y otro sufría extraños mareos cuando se incorporaba de su asiento. No parecía nada grave, y tras consultarlo, se nos ordenó seguir la marcha prevista. No obstante, se solicitó asistencia médica a la llegada a Barcelona.
Llegamos a Tarragona. Una maniobra con un tren de Mercancías en la Estación de Clasificación, nos hizo detener durante unos 10 minutos. Habíamos “corrido” demasiado, y no nos esperaban tan pronto. Enseguida reanudamos la marcha, llegando a Tarragona a las 04:08 (+26). Allí efectuamos una parada breve para que descendiera uno de mis compañeros y se hiciera cargo de los vehículos S-449 de reserva que se habían situado la mañana anterior. Había que llevarlos a Barcelona. Salimos ya hacia el último tramo, y, de nuevo la tranquilidad era la tónica del viaje. En punta de andén de Tarragona, de nuevo, un fotógrafo esperaba para inmortalizar el paso de los vehículos. “Hay que tener valor”, comenté en voz alta, a la vez que le saludé con la mano… y con un breve toque de silbato.
A las 04:19 (+24) pasábamos por Sant Vicenç. Otro fotógrafo. Este estaba situado al principio del andén principal. Tenía su trípode y todo.
Faltaba menos de media hora para que empezara a circular el primer tren de Rodalíes de la R2Sud, el “Vilanova” de las 04:42. Había que pasar delante… y así fue. A las 04:28 (+23) pasábamos por Vilanova i la Geltrú.
Luego, ya íbamos devorando los últimos kilómetros. Nuestros clientes se iban levantando, hablaban unos con otros. Algunos miraban por las ventanillas tratando de averiguar dónde estaban, otros optaban por terminarse los últimos bocadillos que llevaban en sus bolsas. Y alguno llamaba por teléfono, supongo que avisando de la llegada ya inminente a Barcelona.
Por la megafonía del tren avisábamos de la hora prevista de llegada. La organización agradecía la “confianza” de sus clientes, y a su vez, daba las gracias también a Renfe por las comodidades del servicio y lo “bien que había salido todo”. Una de las chicas me comentó que cuando le dijeron que iban a ir en un Regional, le vino a la cabeza un tren viejo, destartalado, incómodo, sucio… y que se había llevado una muy grata sorpresa. Se lo agradecí, a la vez que le pregunté cuanto hacía que no viajaba en tren. Ambas sonrieron.
Llegada a Sants. Tranquilidad total y... servicio finalizado
A las 04:54 (+19) entrábamos en la vía 12 de Barcelona Sants. En el andén esperaban los Servicios Médicos solicitados, y ya empezaba a verse movimiento de clientes por todos los andenes de la Estación. Mientras la marabunta azulgrana volvía a ser engullida por las puertas de salida del andén, mi compañero y yo acompañamos a las chicas de la Organización para interesarnos por los dos clientes afectados. Cómo se preveía, nada de gravedad. Uno de ellos un golpe en el brazo sin más importancia, y el otro parecía tener una bajada de tensión. Enseguida los propios Servicios Médicos les atendieron sin necesidad de mayores atenciones.
Nos dirigimos, mi compañero y yo, de nuevo hacia la cabina, mientras observábamos que algunos clientes aprovechaban para “recoger” algunos reposacabezas de recuerdo de aquel viaje. A las 05:10, el material estaba ya completamente vacío y dispuesto para retirarlo al Depósito de SAC.
Faltaba el último tramo, pero los servicios de Renfe habían finalizado con toda la normalidad, y sin ningún tipo de incidencia.
A las 05:30, ya estaba entrando en el Taxi camino del Hotel. Allí, en la vía 6-II había dejado dos vehículos que habían hecho historia. Una pequeña historia, muy pequeña, pero que para mí, fue, ha sido, una experiencia inolvidable. El 014 y el 016 ya forma parte de mi historia ferroviaria…
05:45 horas del día 21 de abril de 2011. Tras 19 horas y 15 minutos desde que empecé esta aventura, me disponía a meterme en la cama, sin relojes, sin alarmas, sin llamadas… y a pesar de esto, me costó conciliar el sueño. ¿Por qué sería?

Especial “Copa del Rey”. Conclusiones: Agradecimientos


Se me hace raro acabar este relato con una retahíla de agradecimientos. Pero, si lo hago es porque hay muchas personas que se lo merecen… empezando por aquellos que confiaron en mí para realizar este Viaje, con mayúsculas. Y siguiendo por quienes vivieron con la misma intensidad que yo, el antes, el durante y el después del Viaje, a @adelinaps, @rainfalldown, @tiflonet, @TomasEsteban11… y muchos más que no nombraré para no dejarme alguno, pero ellos y ellas ya saben quiénes son. También a los que me acompañaron durante el Viaje, a las chicas de la Organización de Viajes FC Barcelona, al taxista que me llevó y me recogió en el Hotel, a la camarera del Riviera que me traía los cafés uno tras otro sin que se enfriará el anterior, al camarero de la Estación de Valencia que, con la cola que tenía, me hizo el café antes que a nadie, y especialmente a mi Jefe. Él ya sabe por qué.

También a todos aquellos que me habéis hecho llegar las fotos que ilustran este post… sobre todo a los que tuvisteis la paciencia de desplazaros a estaciones, digamos singulares, para poder tomar una mejor imagen del tren.  Sin mencionar a los que renunciasteis a horas de sueño… ¡¡¡que ya os vale, también!!!

Por último a dos “colectivos”: a la afición del Barça por la lección de civismo que han dado, incluso en los momentos más tristes de los últimos años (no se puede ganar siempre, que si no, no jugaría nadie contra nosotros), y a los responsables de la organización de Renfe. Quizás no sea habitual, pero en esta ocasión me siento orgulloso de mi Empresa, de cómo han gestionado el evento, de cómo lo han organizado, y de cómo ha salido todo. Las felicitaciones que recibimos mis compañeros y yo a la llegada a Barcelona, deben servir para, primero hacerlas extensibles a todos y todas las compañeras de Adif y Renfe que han participado, y también como aliciente para continuar por el buen camino… del ferrocarril.

Gracias a tod@s!!!


PD. Os dejo unos enlaces de fotografías realizadas por aficionados al ferrocarril en diferentes puntos del trayecto. Muchas gracias también a todos ellos... y, ¡¡¡qué valor teneis, tíos!!!

jueves, 24 de febrero de 2011

S-449. Prestaciones y Equipamientos

Hace unos días alguien me preguntó si los trenes MD, es decir la S-449, llevaban cámaras de grabación. Hoy, también se han interesado por el tema de la música ambiental. Voy a explicar brevemente las características, funciones y prestaciones de los trenes MD.
En primer lugar quiero hacer una pequeña aclaración, sobre la denominación MD. Bien, “MD” es decir, “Media Distancia” es el nombre con el cual se conoce una determinada Área de Actividad de Renfe, que incluye todos los productos y servicios de la misma.
Y luego está el producto determinado, el “MD”, que son los servicios que se prestan con vehículos de la S-449. Para entendernos, dentro del Área de Actividad MD, tenemos Regionales, Regionales Exprés, Catalunya Exprés y MD. Ahora vamos a comentar el “servicio” MD, los trenes con material S-449.
Estos servicios se presan en la Línea R11, la de Girona – Figueres, y habitualmente circulan dos vehículos acoplados con Mando Múltiple (esto significa que desde la Cabina Habilitada tienes el control y mando de todo el tren) a través de las toperas intermedias, por lo tanto, los datos que aquí voy a exponer se corresponde a un tren formado por dos vehículos.
Esta composición estaría formada por 10 coches, con una longitud total de 197.940mm, rozando los 200 metros, y el peso en Carga Nominal (con pasajeros) es de 386.396 Kgs (aquí se calcula el tren con las plazas máximas a 80 Kg/pasajero, si pesáis menos, tranquilos, otro lo compensará), y el número de plazas total (sin contar los asientos de los Maquinistas, que ya tuve un intenso debate por esta causa) es de 520 plazas sentadas, 2 plazas de PMR, 4 trasportines abatibles y 576 plazas de pie. En total, el número de plazas máximas es de 1.102 plazas.
Por último, la velocidad máxima de este vehículo es de 160 Km/h, con una aceleración de 0 a 160 de 0,3 m/s2 y una desaceleración en modo de Urgencia de 1,0 m/s2  Otra de las características de este vehículo es que, puede circular, una vez adaptado, por ambos anchos nacionales, el convencional y el internacional.

El interior del vehículo está preparado con Sala de Vending, Bicicletero con cerradura de seguridad (2 por vehículo), 1 WC en cada extremo del vehículo, y otro adaptado para personas con movilidad reducida (PMR), en ambos coches centrales de cada vehículo. Cada coche, de los diez del tren, lleva un sistema de climatización independiente con tres posiciones que corresponde a Alta/Media/Baja temperatura. Este sistema detecta la temperatura exterior del vehículo y transmite aire frío o caliente según se le haya solicitado. El sistema de climatización no se puede gobernar desde la Cabina, por lo que, en caso de alguna incidencia, habría que resetear el coche o coches afectados uno por uno. Este es uno de los mayores inconvenientes que nos encontramos en el día a día, ya que, si la sonda detecta una subida o bajada brusca de la temperatura exterior, el equipo “lanza” a plena potencia para alcanzar la temperatura prefijada. Normalmente tenemos los selectores en la posición media.
También disponemos de un servicio de Videovigilancia con 4 cámaras por coche. El sistema graba todo lo que ocurre en el interior del coche durante un periodo determinado, a partir del cual empieza a regrabar de nuevo sobre el disco. Las imágenes registradas solo son accesible mediante un protocolo de Seguridad, autorizándolo una Autoridad Judicial y preservando siempre la intimidad y la integridad personal de los pasajeros, tal y como recoge la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPDCP o LOPD). Como es normal, la única excepción a este sistema son los habitáculos del WC. Seguramente no era necesaria esta puntualización… pero ¡es que me lo han preguntado también!
También, en el mismo sentido, en la Cabina de Conducción Habilitada disponemos de un “Micrófono de ambiente” que graba todas las conversaciones que se producen en la misma. En mi próximo post “entraremos” en la Cabina de Conducción, y con un poco de imaginación, “conduciremos” un tren.
Sigamos con los coches. En cada coche hay cuatro monitores de información al pasajero. En esto se puede observar la información del trayecto, hora actual y temperatura, y al alcanzar la velocidad de 120 Km/h, también refleja esta. En los monitores se puede emitir vídeo a través de las entradas al efecto que hay en las Cabinas, y de modo prefijado disponemos de dos vídeos comerciales de la Empresa, aunque raramente los ponemos. La información de los monitores está prefijada en el Sistema de Megafonía de la Cabina, y esta va a través de unos códigos por trayecto. Por ejemplo, el código de Barcelona a Figueres es el 758. También disponemos de diversos mensajes pregrabados sobre incidencias, demoras, transbordos o cualquier otra circunstancia reseñable, y estos está en las cuatro lenguas oficiales del Estado: Castellana, Català, Gallego y Euskera. También, desde los Centros de Gestión de Barcelona y/o Madrid, se puede conectar automáticamente, a través del GSM, con la megafonía del tren, para informar de cualquier incidencia que hubiera durante la circulación. Paradójicamente, en ocasiones los pasajeros se enteran antes que nosotros, por la simple razón de que solemos llevar el volumen de la megafonía en silencio dentro de las Cabinas, pero siempre son temas comerciales, ya que los temas de Circulación utilizan otro medio y otro canald e información.
Otra de las prestaciones es la “música ambiental”. Existe una especie de protocolo que te “aconseja” recibir a los pasajeros con la música conectada, pero, en la inmensa mayoría de las ocasiones, son estos mismos los que nos piden que la quitemos, ya que, al parecer, es más molesta que placentera. No tenemos acceso a ningún tipo ni estilo de música, esta ya viene prefijada y las opciones que tenemos es “ponerla” o quitarla”.

Por último, los sistemas de Emergencia. En cada coche hay varios sistemas de emergencia para, en caso de necesidad, ser accionado por los pasajeros. Estos conectan automáticamente la transmisión “coche-cabina” para poder explicar al Maquinista el motivo del accionamiento. También hay un pulsador en el interior del WC PMR, que, en muchas ocasiones, algunos pasajeros confunden con el de la cisterna, actuando la alarma en la Cabina de Conducción. De una manera similar a la del AVE, estos sistemas no actúan sobre el freno de emergencia, ya que, podría detenerse el tren en algún lugar peligroso para los pasajeros (puentes, túneles, vías de difícil acceso…) y lo que hace es permitir comunicar con el Maquinista. En cualquier caso, los tiradores de las Puertas de Acceso, situados en cada plataforma, si que provocan la detención inmediata del tren. Igual que la apertura de alguna puerta de forma indebida. También, como punto final, a lo largo del tren hay diversos detectores de humo y de fuego. Este sistema garantiza la integridad de los circuitos eléctricos de punta a punta del vehículo, pero también detecta si algún pasajero enciende algún tipo de fuego, o un simple cigarrillo. Este hecho, provoca la alarma en la Cabina de Conducción, obligando al Maquinista a comunicar la incidencia al Centro de Control de Tráfico, y, en su caso, a detener el tren de manera inmediata para su reconocimiento.

Bien, hasta aquí, un exposición de las prestaciones y equipamientos del vehículo S-449 (y menos mal que dije que iba a ser breve…), el próximo día, “entraremos” en la cabina.

PD. Sólo por información. Un “TREN” es todo el material autopropulsado, y el “VEHÍCULO” es cada una de las composiciones. Es decir, un tren va de cabeza a cola, con independencia del número de vehículos que lo formen. Por eso, la forma de decir “vienen dos trenes acoplados” es incorrecta. La forma correcta sería “viene un tren con dos vehículos acoplados”, o en el argot nuestro “viene un tren con dos unidades”. Los vehículos autopropulsados (que no llevan una Máquina para su remolque), se denominan Unidades Tren, o UT. Por ejemplo, los servicios MD se prestan con dos UT S-449 (dos Unidades Tren de la Serie 449)     

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Nespresso, el Maquinista y el Café. Un viaje polémico

Lo primero que viene a la cabeza es establecer una relación entre la marca, el tío de la máquina y el resultado final: café. Pues, lo siento, nada más lejos de la realidad.
Veamos. Anoche, a la llegada a Portbou, mi compañero de fatigas traía una bolsa de Nespresso con varias cajas dentro. Una de las clientas del tren se la había olvidado.
A través del teléfono, la señora contactó con él, y quedaron en que ella pasaría a recogerla por la mañana de hoy en la estación de Caldes. Hasta aquí, todo más o menos normal, no voy a entrar ahora en el debate sobre los despistados que somos todos.
Por la mañana, mi colega me ha dado la bolsa y la he llevado en cabina durante el trayecto a la espera de que la señora viniese a recogerla. A la llegada a Caldes, no ha venido nadie. Pum! Primer problema. ¿Ahora qué hago?
Mi compañero me ha preguntado si ha venido alguien y le he dicho que no. Bueno, la entregaremos en Sants y, con un poco de suerte, la señora podrá recuperar su bolsa. Todo sea que le dé por preguntar de nuevo.
Siguiendo el viaje, en Sant Celoni, se ha acercado el Agente de Seguridad de la Estación solicitando la bolsa, ya que la señora la había reclamado de nuevo desde Caldes. Había, dice, llegado tarde y el tren ya se había ido. Esto pasa por la puñetera manía que tengo de hacer mis trenes a la hora. Si hubiera ido con media horita de demora, la señora hubiera recogido sus pertenencias y mis clientes se habrían acordado de mi madre y mi Jefe me hubiera dado p’alpelo.
Bien, le entrego la bolsa y una enorme nube de satisfacción invade mi cabina. Deber cumplido, pensaba para mis adentros.
A los pocos minutos, el Agente de Seguridad hace entrega al Maquinista que sube hacia Girona de la bolsa viajera. Siguiendo su ruta, a la llegada a la Estación citada, el compañero baja del tren para entregar la bolsa en la taquilla, tal y como le habían pedido, y allí se encuentra con la dueña del café, quien, amablemente le agradece las molestias y le ofrece un café de la máquina (no de Nespresso, de esas que dan café a modo de purgante)
Entre avergonzado y agradecido, este recoge el vasito de plástico blanco con el negro líquido en su interior y se dirige de nuevo a su cabina. Igual que yo, pensaría que ya habíamos hecho la buena acción del día.
Pero, ¡aja! He aquí que algunos clientes han visto la escena: “El Maquinista se ha bajado a tomar café”
Sorprendidos e indignados, comienza el baile de piuladas en el twitter “¿Es normal que yendo con retraso el Maquinista se baje en Caldes a tomar café?”. Cuando leo esto, inmediatamente contesto por aquello del espíritu de supervivencia de la especie y sí, ¿para qué engañarnos?, por un corporativismo excesivo y a veces impertinente. Les contesto enseguida: “Ni es normal y, además, es difícil. Caldes no tiene cafetería, está fuera de la Estación”. ¿Cómo podía pensar yo que la señora del Nespresso le había traído un café al Maquinista?
En resumen, el Maquinista entregó la bolsa a su legítima dueña, ésta se lo agradece con un café (sobra decir que no era necesario), el tren circuló con unos minutos de demora que recuperó sobradamente, y la bolsa viajera partió de Barcelona, llegó a la frontera francesa, pernoctó a gastos pagados en Portbou, bajó hasta Sant Celoni, retrocedió hasta Caldes y al final pudo descansar en brazos de su dueña. 221 Kms arriba y abajo. Casi nada.
Hasta aquí la historia de la Bolsa Viajera, el Nespresso, el Maquinista y el Café. Cada cosa en su lugar y todos contentos… ¿o no?
No, del todo, no. ¿Por qué?, pues como he dicho, porque lejos de ajustarse a la realidad, por otra parte desconocida, lo que queda es que “el Maquinista ha bajado a tomar café”
Y es aquí donde quería llegar. Muchas veces las cosas no son lo que parecen. Como en este caso. Pero la piulada del twitter ha recorrido pantalla tras pantalla hasta llegar a Dios sabe dónde, pudiendo (es un decir) provocar un problema dónde no lo había.
Son muchas, muchísimas las ocasiones que debemos hacer algo así. Cuando no es un bolsa, es una carpeta, si no, un teléfono y hasta en alguna ocasión, la bolsa de la compra. Intentamos por todos los medios entregar todos los objetos encontrados a sus dueños, pero la mayoría de las veces debemos entregarlos en las Oficinas de Atención al Cliente. El objeto más sencillo de devolver es el teléfono. Normalmente, cuando uno se da cuenta, llama y si está en nuestro poder, contestamos, quedamos en vernos y Santas Pascuas.
Un día que me encontré uno, el esposo de la señora me llamó. Lo primero que me dijo es “¿Qué haces tú con el teléfono de mi mujer?” – es de agradecer que la señora estuviera con él, sino, las explicaciones serían complicadas – “Se lo ha dejado en el tren, soy el Maquinista”. Aquí ya cambia el tono, “Perdone, ¡esta tía no se entera!” (esto es real) Quedamos en Tarragona, lo recogió el amante esposo y en paz.

Acabo ya. Con esto quiero decir que no siempre es lo que parece ser, y que, antes de extraer conclusiones precipitadas, pongamos en valor todas y cada una de las posibilidades. Además, si un Maquinista se encuentra mal, y necesita de una infusión, de una botella de agua o algo tan simple como tomarse una pastilla o ir al servicio…  ¿no tiene el más mínimo derecho a poder hacerlo?

Somos profesionales – la gran mayoría – pero no por eso dejamos de ser personas.